Psicología ayurvédica: cómo transformar patrones mentales con Ayurveda, Yoga y consciencia

Psicología ayurvédica: cómo transformar patrones mentales con Ayurveda, Yoga y consciencia

La psicología ayurvédica es un enfoque tradicional para comprender la mente, las emociones, los hábitos y la conducta desde una perspectiva integral. No separa el bienestar mental del cuerpo, la alimentación, el sueño, la respiración, las relaciones ni el entorno. Su propósito no es únicamente aliviar un malestar puntual, sino desarrollar una forma de vivir más consciente, estable y alineada con la propia naturaleza.

Muchas personas repiten reacciones que ya no les sirven: comer por ansiedad, responder con irritación, buscar estímulos constantes, postergar el descanso o permanecer en situaciones que agotan su energía. Desde Ayurveda, estas conductas no se interpretan como fallos morales. Se entienden como patrones condicionados que pueden observarse, equilibrarse y transformarse gradualmente.

Este enfoque ofrece herramientas prácticas para pasar de la reacción automática a la acción consciente. Incluye la alimentación adecuada, el descanso profundo, la regulación de la respiración, el uso cuidadoso de los sentidos, el contacto con la naturaleza, la meditación y una vida guiada por principios de claridad y equilibrio.

Contenido

Puntos clave

  • La psicología ayurvédica aborda mente, cuerpo, hábitos, energía y entorno como aspectos interconectados.
  • Los samskaras son patrones condicionados que pueden transformarse mediante observación, acciones conscientes y práctica sostenida.
  • El equilibrio entre sattva, rajas y tamas ayuda a identificar si hace falta activar, calmar o estabilizar la mente.
  • Sueño, alimentación, respiración, naturaleza y relaciones nutritivas son apoyos esenciales para cultivar ojas y claridad mental.

¿Qué es la psicología ayurvédica?

La psicología ayurvédica estudia cómo la constitución individual, los hábitos diarios, las impresiones sensoriales y los estados mentales influyen en el bienestar. En lugar de considerar a la mente como una entidad aislada, la contempla como parte de un sistema mayor que incluye cuerpo, energía vital, emociones, entorno y consciencia.

En la tradición védica, la mente puede funcionar de dos maneras. Puede actuar mecánicamente, repitiendo deseos, temores, apegos y reacciones aprendidas. O puede convertirse en una herramienta de discernimiento cuando se cultiva la observación, la calma y la presencia.

La meta no consiste en eliminar todos los pensamientos ni en negar las emociones. Consiste en reconocer lo que ocurre internamente sin quedar dominado por ello. Esta capacidad de observar crea un espacio entre el estímulo y la respuesta. En ese espacio aparece la posibilidad de elegir.

Ilustración de psicología ayurvédica mostrando la mente en calma, la respiración (prana) y los gunas en equilibrio alrededor de una práctica de meditación

La mente condicionada y los samskaras

Ayurveda y Yoga utilizan el término samskara para describir impresiones o huellas que influyen en la percepción y en la conducta. Estas impresiones pueden formarse a partir de experiencias tempranas, hábitos repetidos, dinámicas familiares, educación, ambiente social y experiencias emocionales intensas.

Un samskara puede expresarse de forma sencilla, como la costumbre de comer deprisa, y también de forma profunda, como una tendencia a reaccionar con miedo, enfado o evitación. Cuanto más se repite un patrón, más fácil resulta activarlo automáticamente.

La psicología ayurvédica no propone culpar a la infancia, a la sociedad ni a las circunstancias. Propone reconocer que existen influencias internas y externas, y asumir responsabilidad sobre las acciones que se pueden realizar ahora. La transformación comienza cuando se deja de vivir exclusivamente desde la inercia.

Karma y responsabilidad personal: actuar en lugar de reaccionar

El karma suele entenderse de manera simplista como castigo o recompensa. Sin embargo, su sentido básico es acción. Toda acción genera consecuencias, aunque estas no siempre aparezcan de inmediato. Los hábitos alimentarios, las decisiones, las palabras, la calidad del descanso y la forma de relacionarse van creando una dirección en la vida.

Esta visión invita a asumir responsabilidad sin caer en culpa. No todo lo que sucede está bajo control individual, porque la vida también incluye condiciones biológicas, familiares, sociales y colectivas. Aun así, cada persona puede decidir cómo responder a una parte importante de su experiencia.

La diferencia esencial es esta:

  • Reaccionar es responder de forma impulsiva desde el miedo, el deseo, el orgullo, la costumbre o la tensión.
  • Actuar conscientemente es hacer una pausa, observar lo que ocurre y elegir una respuesta más adecuada.
  • Practicar karma yoga es orientar la acción hacia un propósito más amplio, sin depender por completo de la aprobación o del resultado inmediato.

Una persona que responde a todo con irritación puede creer que está defendiendo sus límites, cuando en realidad está siendo dirigida por un patrón. Del mismo modo, alguien que busca constantemente reconocimiento puede estar reaccionando a una necesidad antigua de validación. La acción consciente no niega esas necesidades, pero evita que gobiernen cada decisión.

Cómo practicar la pausa consciente

La transformación de un hábito no requiere resolver toda la historia personal en un solo día. Puede comenzar con una pausa breve y repetible. Cuando surja una reacción intensa, prueba este proceso:

  1. Detente unos instantes. Evita responder o actuar inmediatamente si no es necesario.
  2. Nombra lo que ocurre. Identifica si hay enfado, temor, deseo, prisa, tristeza, culpa o confusión.
  3. Observa el cuerpo. Nota la respiración, el abdomen, la mandíbula, el pecho y el nivel de agitación.
  4. Pregunta qué necesita equilibrio. A veces la respuesta es alimento, descanso, espacio, movimiento, silencio o una conversación clara.
  5. Elige una acción pequeña. La elección puede ser caminar, beber una infusión, respirar lentamente, aplazar una discusión o acostarse antes.

Esta práctica no elimina automáticamente las tendencias acumuladas, pero debilita la compulsión de repetirlas. Con el tiempo, la consciencia deja de ser un momento ocasional y empieza a orientar el estilo de vida.

Los tres gunas: sattva, rajas y tamas en la salud mental

Uno de los modelos más útiles de la psicología ayurvédica es el de los tres gunas, cualidades que describen tendencias de la naturaleza y de la mente: sattva, rajas y tamas. No son etiquetas fijas de personalidad ni categorías para juzgar a otras personas. Son fuerzas dinámicas que pueden aparecer en distintas áreas de la vida.

Una misma persona puede mostrar claridad en el trabajo, agitación en sus relaciones y pesadez respecto al autocuidado. Por eso, el objetivo no es definirse como una persona sáttvica, rajásica o tamásica, sino reconocer qué cualidad predomina en un momento determinado y qué apoyo necesita.

Para profundizar en estas cualidades y su relación con la mente, resulta útil conocer cómo influyen los gunas en los estados mentales y emocionales.

Sattva: claridad, equilibrio y presencia

Sattva representa luminosidad, armonía, estabilidad, discernimiento y paz. No significa pasividad ni perfección. Una mente sáttvica puede tomar decisiones firmes, afrontar dificultades y poner límites, pero lo hace con mayor ecuanimidad.

Cuando sattva está presente, suele haber más capacidad para escuchar, aprender, descansar, disfrutar de lo sencillo y actuar sin excesiva necesidad de controlar el resultado. También favorece una relación más sensible con la naturaleza, los alimentos y las personas.

Rajas: movimiento, deseo y sobreestimulación

Rajas es movimiento, impulso, actividad, deseo y cambio. No es intrínsecamente negativo. Se necesita rajas para iniciar una actividad, superar la inercia, estudiar, trabajar y llevar adelante un proyecto.

El problema aparece cuando rajas domina de forma constante. Puede manifestarse como prisa, irritabilidad, necesidad de estímulo, competitividad, dificultad para desconectar, consumo excesivo de información o dependencia de recompensas inmediatas.

Una vida orientada únicamente al rendimiento y la estimulación puede agotar la atención y debilitar la capacidad de descanso. Con el tiempo, esa agitación puede conducir a cansancio, desconexión y pesadez.

Tamas: inercia, confusión y desconexión

Tamas se relaciona con densidad, inmovilidad, confusión, retraimiento y falta de claridad. En su forma equilibrada, está presente en el sueño y en la estabilidad material. Sin embargo, cuando se acumula en la mente, puede sentirse como apatía, embotamiento, excesivo aislamiento, negatividad o dificultad para iniciar cambios.

Es común intentar salir de tamas mediante más estímulo, presión o exigencia. Pero esta estrategia puede llevar a un ciclo de rajas intenso seguido de agotamiento tamásico. Ayurveda propone un camino más gradual: introducir movimiento constructivo, estructura, contacto humano, alimentación nutritiva, respiración y rutinas que restauren la energía.

Ilustración simbólica de tamas en Ayurveda: confusión e inercia mental y el inicio de un camino gradual hacia claridad con respiración y rutinas

El camino práctico: de tamas a rajas constructivo y de rajas a sattva

Cuando predomina tamas, puede ser útil activar la energía con acciones sencillas. Cuando domina rajas, la prioridad suele ser reducir estímulos y recuperar serenidad. Este proceso puede resumirse así:

  • De tamas a rajas constructivo: levantarse a una hora regular, caminar, preparar comida casera, abrir las ventanas, ordenar un espacio o pedir apoyo.
  • De rajas excesivo a sattva: reducir pantallas, comer con atención, practicar respiración calmante, descansar, meditar y pasar tiempo en la naturaleza.
  • Para sostener sattva: mantener hábitos consistentes, elegir impresiones sensoriales nutritivas, cultivar relaciones respetuosas y desarrollar una práctica interior.

Ojas: la base ayurvédica de la estabilidad y la resiliencia

En Ayurveda, ojas es la esencia asociada a la vitalidad, la estabilidad, la paciencia y la capacidad de recuperación. Se considera importante tanto para el sostén físico como para la fortaleza psicológica. Cuando ojas es adecuado, hay más reserva para enfrentar dificultades sin sentirse fácilmente desbordado.

Desde esta perspectiva, la transformación emocional no depende solo de entender un problema. También requiere energía suficiente para sostener el cambio. Una persona agotada, sobreestimulada o con descanso insuficiente puede comprender lo que necesita hacer, pero no tener todavía la estabilidad necesaria para llevarlo a la práctica.

Ojas se relaciona con la capacidad de atención, la calma, la confianza y la resistencia ante el estrés. No es una sustancia que pueda medirse de forma aislada en términos modernos, sino un concepto ayurvédico que describe una reserva profunda de vitalidad e integración.

La relación entre ojas, energía vital y claridad mental se explica también mediante los conceptos de prana, tejas y ojas, tres principios tradicionales esenciales para comprender la salud integral.

Hábitos que ayudan a proteger ojas

Las prácticas para apoyar ojas son sencillas, pero requieren constancia. El objetivo no es añadir más obligaciones, sino reducir los factores que agotan innecesariamente la energía.

  • Priorizar un sueño profundo y regular. La recuperación requiere descanso, no solo actividad y productividad.
  • Comer alimentos nutritivos y adecuados. Ayurveda pone énfasis en la digestión, la calidad de los alimentos y la adaptación a la constitución individual.
  • Evitar la sobreestimulación constante. El exceso de pantallas, ruido, información y multitarea dispersa la atención.
  • Usar el tacto de forma restauradora. El automasaje con aceite forma parte de las prácticas tradicionales para aportar estabilidad y cuidado.
  • Crear espacios de silencio. La mente necesita pausas reales para recuperar claridad.
  • Cultivar relaciones que nutran. La conexión humana respetuosa y la comunidad ayudan a sostener procesos de cambio.

El papel del sueño, la respiración y los ritmos diarios

La mente no puede separarse de los ritmos biológicos. Dormir poco, cenar tarde, trabajar hasta el último momento del día o exponerse continuamente a estímulos puede dificultar la calma mental. La psicología ayurvédica considera que el descanso profundo es una condición básica para procesar experiencias y restaurar la energía.

La preparación para dormir comienza antes de acostarse. Reducir la actividad mental intensa durante la noche, alejarse de la tecnología con antelación y adoptar una rutina tranquila puede favorecer una transición más estable hacia el descanso.

Una rutina nocturna ayurvédica sencilla

No hace falta aplicar una secuencia extensa para empezar. Una rutina breve y realista puede incluir:

  1. Finalizar las tareas estimulantes antes de la hora de dormir.
  2. Reducir el uso de dispositivos y contenido emocionalmente intenso.
  3. Tomar una bebida cálida adecuada para el momento y la constitución.
  4. Realizar un masaje suave en pies, manos o cuero cabelludo con aceite si resulta agradable.
  5. Practicar respiración lenta o repetir un mantra en silencio.
  6. Revisar el día con una actitud de aprendizaje, sin convertir la reflexión en rumiación.

La respiración también ocupa un lugar central. La respiración consciente ayuda a dirigir la atención hacia el presente y puede ser una vía para regular la agitación. Las prácticas de pranayama deben adaptarse a la energía disponible, porque las técnicas intensas no siempre son apropiadas para una persona agotada o muy alterada.

Una guía sobre respiración en Ayurveda según Vata, Pitta y Kapha puede ayudar a elegir prácticas más adecuadas para cada tendencia constitucional.

Rasa: alimento, emociones, placer y esencia de la experiencia

Rasa es un concepto amplio en Ayurveda. Puede referirse al sabor, al jugo nutritivo, a la primera esencia derivada de la alimentación y a la cualidad emocional o estética de una experiencia. Esta amplitud muestra que el alimento no se entiende solo como calorías, sino como una influencia que afecta al cuerpo, a los sentidos y al estado mental.

Los seis sabores ayurvédicos, dulce, ácido, salado, picante, amargo y astringente, se asocian tradicionalmente con diferentes cualidades y efectos. La variedad adecuada de sabores puede ayudar a que la alimentación sea más completa y satisfactoria, mientras que el exceso de ciertos estímulos gustativos puede reforzar desequilibrios.

Rasa también tiene una dimensión emocional. Una comida preparada y consumida con presencia no es igual a una comida tomada apresuradamente, frente a contenidos estresantes o en un estado de enfado. La manera de comer forma parte de la experiencia digestiva y psicológica.

Cómo aplicar rasa en la vida cotidiana

  • Comer sentado y con menos distracciones cuando sea posible.
  • Observar el sabor real de los alimentos antes de añadir más condimentos o estímulos.
  • Elegir bebidas y preparaciones que aporten calidez, variedad y cuidado.
  • Disfrutar de la naturaleza, el arte, la música serena y la conversación significativa.
  • Evitar buscar placer solo a través de estímulos intensos que dejen más inquietud después.

Desarrollar sensibilidad hacia rasa significa aprender a reconocer una satisfacción más profunda que la gratificación inmediata. Esta sensibilidad puede apoyar una relación menos compulsiva con la comida, las compras, el entretenimiento y la búsqueda constante de novedades.

Persona comiendo con atención y calma, aplicando rasa en la vida cotidiana

Alimentación ayurvédica y salud emocional

La alimentación es una de las herramientas más accesibles de Ayurveda, pero no debe convertirse en una lista rígida de prohibiciones. El enfoque ayurvédico se basa en observar la constitución, la digestión, la estación, el nivel de energía y la respuesta individual a los alimentos.

Una dieta que busca claridad mental suele priorizar alimentos frescos, preparados de forma consciente y fáciles de digerir para la persona. También considera el contexto. Comer alimentos crudos en una época fría, seguir una pauta muy restrictiva pese al agotamiento o consumir preparaciones de baja calidad de manera habitual puede no ser adecuado.

El objetivo es construir una relación viva con la comida. Esto significa observar cómo influye una elección alimentaria en la energía, el sueño, la concentración, el estado de ánimo y la digestión. Para comenzar sin complicar el proceso, puede ser útil seguir una guía para empezar una dieta ayurvédica en siete pasos.

¿La psicología ayurvédica exige una dieta vegetariana?

La tradición ayurvédica suele relacionar una alimentación predominantemente vegetal con sattva y con un estilo de vida orientado a la no violencia. Sin embargo, Ayurveda también reconoce que las necesidades pueden variar según la persona, su nivel de agotamiento, su contexto cultural y determinadas condiciones de salud.

Por ello, no conviene convertir la alimentación en dogma. La calidad, la cantidad, la digestibilidad, el contexto y la consciencia con que se come son aspectos fundamentales. Una elección vegetariana puede ser poco equilibrada si se basa en alimentos insuficientes o inadecuados. Del mismo modo, cualquier otro patrón alimentario requiere discernimiento y atención a sus efectos.

Una alimentación más consciente no se impone desde la culpa. Suele desarrollarse de manera natural cuando mejoran la digestión, el descanso, la sensibilidad y la capacidad de elegir de acuerdo con el bienestar real.

Cómo empezar a transformar hábitos desde Ayurveda

Intentar cambiar toda la vida de una vez suele alimentar rajas, la presión y la frustración. La psicología ayurvédica favorece cambios progresivos, sostenibles y adaptados al estado actual. Lo más importante es elegir un punto de entrada posible.

1. Identifica el área con más desequilibrio

Haz una revisión honesta de tu vida. Pregunta dónde predomina la confusión, la prisa, la compulsión o el agotamiento. Puede ser el sueño, el trabajo, la alimentación, el uso del teléfono, el dinero, las relaciones o la respuesta al estrés.

Evita juzgarte. El objetivo es observar con precisión. Cuanto más concreto sea el patrón, más fácil será intervenir. Por ejemplo, “estoy mal” es demasiado general. “Paso una hora con el teléfono en la cama y después no puedo dormir” ofrece un punto claro de acción.

2. Elige un hábito mínimo de una hora o menos

Un cambio sostenible necesita ser practicable. No hace falta comenzar con un retiro, una dieta compleja o una rutina de varias horas. Una práctica diaria de quince a sesenta minutos, mantenida durante meses, puede crear una base distinta.

Algunas opciones son caminar al aire libre, preparar una cena sencilla, apagar pantallas antes de dormir, sentarse a respirar, hacer estiramientos suaves o escribir unas líneas para reconocer los patrones del día.

3. Trabaja primero con el cuerpo y los sentidos

Cuando la mente está muy agitada o apagada, intentar resolverlo todo mediante análisis puede ser difícil. Ayurveda recomienda atender primero a la base: alimentación, digestión, sueño, movimiento, respiración y entorno sensorial.

Una habitación ordenada, una comida caliente, una caminata en la naturaleza o una práctica de respiración pueden parecer gestos pequeños. Sin embargo, ayudan a crear las condiciones desde las que la mente puede recuperar estabilidad.

4. Sustituye estímulos, no solo los elimines

Dejar una conducta compulsiva sin ofrecer una alternativa puede aumentar el vacío y hacer que el hábito regrese. Si reduces pantallas, prepara una actividad que ocupe ese espacio: lectura tranquila, música, meditación, conversación, baño caliente, escritura o descanso.

Si intentas disminuir alimentos muy estimulantes, busca sabores y preparaciones que sigan siendo agradables. La transformación suele ser más efectiva cuando se basa en experiencias nutritivas y no únicamente en privación.

5. Busca apoyo y orientación

Algunos patrones se vuelven densos y difíciles de modificar en solitario. La guía de un profesional cualificado, un mentor, una comunidad o una red de apoyo puede aportar estructura y continuidad. El acompañamiento es especialmente importante cuando hay depresión intensa, ansiedad persistente, trauma, conductas adictivas o deterioro importante del funcionamiento diario.

Ayurveda puede complementar un proceso de bienestar, pero no debe utilizarse para retrasar la atención psicológica, médica o de emergencia necesaria. Los síntomas graves requieren evaluación profesional adecuada.

Errores frecuentes al aplicar la psicología ayurvédica

Usar los gunas para juzgarse o juzgar a otros

Sattva, rajas y tamas son herramientas de observación, no identidades permanentes. Decir que alguien “es tamásico” o sentirse superior por adoptar hábitos considerados sáttvicos contradice el propósito de cultivar claridad y compasión.

Buscar resultados inmediatos

Los patrones mentales se han formado con repetición. Es razonable que su transformación también requiera tiempo. La constancia suele ser más poderosa que los esfuerzos intensos realizados durante pocos días.

Confundir calma con evitación

La serenidad no es reprimir conflictos, desconectarse de las emociones o aceptar situaciones dañinas. Una mente equilibrada puede reconocer un problema, expresar límites y actuar con firmeza sin convertirse en reactiva.

Forzar prácticas energéticas cuando hay agotamiento

Una persona muy fatigada puede necesitar primero descanso, nutrición, regularidad y apoyo antes de realizar prácticas intensas. La respiración, el ejercicio y las rutinas deben ajustarse a la capacidad individual.

Convertir la alimentación en rigidez

La comida puede apoyar el equilibrio, pero no debe convertirse en una fuente adicional de miedo, culpa o obsesión. Ayurveda se basa en adaptación, observación y conocimiento práctico, no en una lista universal de reglas.

Comida casera acompañada por una respiración tranquila, simbolizando que Ayurveda apoya el equilibrio sin convertir la alimentación en rigidez

La consciencia como práctica diaria

La psicología ayurvédica recuerda que el cambio profundo no depende únicamente de controlar la mente. También depende de recuperar una relación directa con la vida. Respirar con atención, cocinar, caminar entre árboles, descansar, sentir el cuerpo, hablar con honestidad y observar los pensamientos son prácticas que devuelven presencia.

La transformación no significa convertirse en otra persona. Significa reconocer las tendencias que oscurecen la claridad natural y crear las condiciones para que esa claridad se exprese. El proceso puede comenzar con una decisión pequeña: dejar de responder automáticamente y elegir una acción más consciente.

Al cuidar el sueño, la digestión, los sentidos, la respiración y las relaciones, se construye una base de estabilidad. Desde esa base, los hábitos dejan de ser una fuerza inevitable y se convierten en un terreno de aprendizaje, libertad y crecimiento.

Preguntas frecuentes sobre psicología ayurvédica

¿Qué estudia la psicología ayurvédica?

Estudia la relación entre mente, emociones, hábitos, cuerpo, energía vital, alimentación, sentidos, entorno y consciencia. Busca comprender las causas de los desequilibrios y ofrecer prácticas de vida que apoyen mayor claridad y estabilidad.

¿Qué son sattva, rajas y tamas?

Son tres gunas o cualidades de la naturaleza. Sattva se asocia con claridad y equilibrio, rajas con actividad y agitación, y tamas con inercia y confusión. Todas existen en distintas proporciones y pueden cambiar según los hábitos y las circunstancias.

¿Cómo se pueden cambiar patrones mentales repetitivos?

El primer paso es reconocer el patrón sin juzgarse. Después, conviene introducir una pausa antes de reaccionar y sostener cambios simples en el sueño, la alimentación, la respiración, el movimiento y el uso de los sentidos. La repetición de acciones conscientes reduce gradualmente la fuerza del hábito.

¿Qué es ojas en Ayurveda?

Ojas es un concepto ayurvédico asociado con vitalidad, estabilidad, paciencia, resiliencia y capacidad de recuperación. Se apoya mediante descanso profundo, nutrición adecuada, menor sobreestimulación, prácticas restauradoras y una vida más equilibrada.

¿La psicología ayurvédica reemplaza la terapia psicológica o la atención médica?

No. Puede ser un apoyo complementario para el bienestar y los hábitos de vida, pero no sustituye la evaluación ni el tratamiento de profesionales de salud mental o medicina. Ante síntomas intensos, persistentes o que afecten la seguridad y el funcionamiento diario, es importante buscar atención profesional.

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Testimonios

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